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Aprende el Salmo 91, potente oración de protección contra las malignas energías.

Si bien es cierto, el ser humano necesita del amor para desarrollarse como tal. Es por eso que como padres, amamos y enseñamos a amar a nuestros hijos, porque sabemos que necesitarán de esta fuerza tan poderosa para construir sus vidas.

Sin embargo, cuando llegamos a la edad adulta, muchas personas ocultan esta necesidad de amor y ternura por pudor y vergüenza y lo disimulan bajo una aparente indiferencia.

Los hombres necesitan manifestar su poder y lo reivindican, porque creen que de esta manera se mostraran ante los otros como personas responsables y eficaces. Esto es así desde que el mundo es mundo.

En este salmo de la Biblia, nos enfrentamos precisamente a todo lo contrario. Porque este poder del que los hombres quieren hacer alarde, sólo es un atributo de Dios. El salmo nos pone en una situación de dependencia y en la necesidad de su amor grandioso.

El salmo nos coloca permanentemente bajo su ala protectora frente a otros y frente a los miedos.

Veamos un tramo de la Biblia en el que por medio de un relato, vemos claramente la protección de Dios.

“El libro del Génesis cuenta la historia de un joven hombre llamado José. Era el hijo preferido de su padre y esto, lo hacía objeto de la envidia de sus hermanos, que, dominados por los celos, lo venden como esclavo.

José es enviado a Egipto como esclavo de un hombre rico y termina encarcelado por un crimen que no cometió. Por consiguiente, recibe la gracia de Dios que está con él y no sólo logra salvarlo de la prisión, sino que se convierte en la mano derecha del faraón, el rey de Egipto. Dios permite a José no solamente alcanzar este alto nivel en el mundo político de Egipto, sino también prever sobre una hambruna que devastará al país, haciendo que millones de vidas se salven.

Varios años después de haberlo vendido, los hermanos de José llegan a Egipto buscando alimentos ya que ellos también sufrían por el hambre. No saben que su propio hermano al que vendieron, se encuentra al frente del país y cuando se enteran de esto, sienten un miedo terrible. Piensan que este niño que vendieron tiene el poder para condenarlos a muerte si así lo quisiera. Pero José no siente ningún rencor, y en el verso 50.20 dice: ustedes quisieron hacerme un mal, pero Dios lo convirtió en bien para que yo pueda lograr este milagro y salvar la vida de todo un pueblo.”

El salmo 91 habla sobre la protección divina de Dios. Los protestantes que eran perseguidos en la edad media, lo cantaban para darse ánimos. Esto les permitía soportar los hostigamientos perpetrados contra ellos e incluso los recitaban cuando iban al combate. Sabían que Dios no podría salvarlos de la muerte como por arte de magia, pero sí recibían con este salmo la seguridad de que ni la derrota de la muerte podría acabar con sus almas. No se trataba del miedo a la muerte física, sino de mantener viva la esperanza en otra vida que los esperaba al lado de Dios.

La confianza y la fe, mantenían viva la esperanza de los que más sufrían y de los que tenían miedo, y les permitía creer que después de la muerte tendrían un lugar reservado al lado de Dios para toda la eternidad.

Salmo 91.

1 El que habita al abrigo del Altísimo se acoge a la sombra del Todopoderoso.

2 Yo le digo al Señor: «Tú eres mi refugio, mi fortaleza, el Dios en quien confío».

3 Solo él puede librarte de las trampas del cazador y de mortíferas plagas,

4 pues te cubrirá con sus plumas y bajo sus alas hallarás refugio. ¡Su verdad será tu escudo y tu baluarte!

5 No temerás el terror de la noche, ni la flecha que vuela de día,

6 ni la peste que acecha en las sombras ni la plaga que destruye a mediodía.

7 Podrán caer mil a tu izquierda, y diez mil a tu derecha, pero a ti no te afectará.

8 No tendrás más que abrir bien los ojos, para ver a los impíos recibir su merecido.

9 Ya que has puesto al Señor por tu refugio, al Altísimo por tu protección,

10 ningún mal habrá de sobrevenirte, ninguna calamidad llegará a tu hogar.

11 Porque él ordenará que sus ángeles te cuiden en todos tus caminos.

12 Con sus propias manos te levantarán para que no tropieces con piedra alguna.

13 Aplastarás al león y a la víbora; ¡hollarás fieras y serpientes!

14 Yo lo libraré, porque él se acoge a mí; lo protegeré, porque reconoce mi nombre.

15 Él me invocará, y yo le responderé; estaré con él en momentos de angustia; lo libraré y lo llenaré de honores.

16 Lo colmaré con muchos años de vida y le haré gozar de mi salvación».

Los que hoy se definen como “espíritus fuertes”, no pueden aceptar esta forma de ver las cosas y no logran ver un mundo mejor más allá de la vida. Mucho buscar una respuesta inmediata a sus preguntas para este momento y no para otros momentos. Piden que les hablemos de un Dios que podamos comprender, y podamos oír y que podamos ver.

Así actúa la falta de fe.

Podemos leer y meditar sobre este hecho y siempre llegaremos a la misma conclusión: es el amor quien conduce el mundo, porque el amor tiene la capacidad de superar y reemplazar todas las sabidurías y las ciencias humanas, porque es sabiduría y ciencia de Dios.

Déjanos tu reflexión sobre el salmo de la protección.

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El extrañoso caso de la embarazada alérgica a su bebé.

Existen cientos de alergias, y algunas son bastante extrañas. Pero esta, sin duda, supera a todas con creces. Se trata del caso de una mujer que desarrolló una alergia durante su embarazo… ¡a su propio bebé!

La alergia de una embarazada a su bebé

Ella se llama Jessica Williams (Hampshire, Inglaterra) y tiene sólo 23 años. Recibió la noticia de su embarazo con mucha ilusión. Lo que no sabía es que junto a las náuseas matutinas (llegó a estar hospitalizada por deshidratación de tanto vomitar) o el cansancio y sueño tan común durante el embarazo, llegaría también una extraña alergia que le llevó a temer por su vida.

Jessica comenzó a notar la aparición de un sarpullido en la tripa. El sarpullido se fue extendiendo por las piernas y todo el cuerpo. Jessica no podía dormir: no dejaba de rascarse. Llegó a sangrar por todo el cuerpo. El picor era tan insoportable lque Jessica llegó a pensar que su propio bebé le quería matar. Los médicos en un primer momento le diagnosticaron gripe porcina, y consiguieron curar esta enfermedad.

El problema se agravó cuando además le salieron coágulos de sangre en los pulmones. Ella estaba embarazada de 28 semanas y tuvo que acudir al hospital por su dificultad para respirar. Fue tratada y consiguieron deshacerse de ellos. Pero por contra, el sarpullido que tenía por toda la piel se agravó. Fue diagnosticado como erupción polimorfa y tratada con antihistamínicos.

Alergia embarazo

Las alergias en la piel de las embarazadas

El caso de Jessica es extraño pero no es único. De hecho, se calcula que entre un 5 y un 15% de las embarazadas sufre algún tipo de alergia en la piel, que en ningún caso afecta al bebé pero que sí es muy molesto para la mamá gestante.

– Prurito Gravídico: Se trata de una picazón en las palmas de las manos y en los pies. Sus síntomas se agravan sobre todo por las noches.

– Penfigoide gestacional: Se manifiesta como sarpullidos en la piel que pueden llegar incluso a formar ampollas, y que desaparecen en cuanto la mamá da a luz. Afecta a miembros inferiores y también a la cara.

– Puppe: Son lesiones rojas muy llamativas en la piel, que provocan mucho picor y molestias. Se desarrollan sobre todo en el vientre, alrededor del ombligo y sobre las estrías. También se pueden presentar en piernas y debajo del pecho.