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APRENDA A CULTIVAR UVAS EN TU CASA, ES MÁS FÁCIL DE LO QUE PARECE.

Si bien es cierto, sembrar plantas y frutas es algo que se esta llevando a cabo últimamente en muchos hogares, pues le regalan frescura al hogar, y no hay nada mejor que cultivar tus propios alimentos.

Cultivar uvas no es algo muy difícil, de hecho puedes plantarlas y armonizarlas dependiendo del tipo de clima que tenga el lugar donde vives. Mantener tu planta bajo los cuidados necesarios hará que sus frutos sean incluso más deliciosos que los que puedas comprar en el mercado, pues no sufren la industrialización y los efectos de componentes químicos.

La uva es una de las frutas más fáciles de plantar en casa, pues no es necesario tener un terreno de tierra demasiado extenso. Con un contenedor o maceta será suficiente para hacerla crecer. Si deseas saber cómo plantar, cuidar y cosechar esta fruta, ¡continúa leyendo!

Esta es la forma correcta de cultivar uvas por ti mismo.

Las uvas son frutas deliciosas, sabemos que de allí sale el vino y la época en donde normalmente se consumen de mayor forma es en el invierno.

Pues es el clima en el que se desarrollan mejor. Esta fruta también puede ser tradicional de la época decembrina, aunque la podemos consumir todo el año si es de nuestro agrado.

Para cultivar esta fruta desde tu hogar, solo tienes que seguir los siguientes pasos:

Fíjate en la fecha antes de cultivar:

La mejor época para cultivar la uva es en invierno, hasta los primeros días de la primavera. Si no te encuentras en este período es mejor que esperes hasta entonces.

Escoge las semillas:

Aunque la uva es una de las pocas frutas capaces de adaptarse a una gran variedad de suelos y climas, si quieres que tu cultivo tenga éxito, es importante que sepas con seguridad cuál es el mejor tipo de uva para tu zona.

Una vez tengas las semillas, debes:

  • Limpiarlas con agua a temperatura ambiente.
  • Colocarlas todas en un vaso de agua (200 ml).
  • Separar las semillas que floten y desechar las demás.
  • Dejarlas en remojo dentro del vaso de agua durante, al menos, 24 horas.

Momento de cultivar:

Una vez seleccionadas las semillas, deberás buscar un contenedor o maceta con tierra fértil donde se pueda cultivar.

  • Haz entre 3 y 4 orificios cercanos dentro de la tierra. Estos deberán tener, al menos, 10 centímetros (4 pulgadas) de profundidad.
  • Coloca un par de semillas por cada orificio.
  • Rellena los orificios con tierra, sin oprimirla demasiado.
  • Riega inmediatamente la tierra.

Los primeros brotes:

La planta comenzará a brotar entre 6 y 8 semanas luego de su cultivo, así que debes tener paciencia. Cuando hayan crecido 8 centímetros (3 pulgadas) deberás trasplantarlas a un contenedor más grande.

De la maceta al terreno:

Cuando la planta haya alcanzado los 30 centímetros (12 pulgadas) será hora de trasplantarlas a tu jardín.

No obstante, antes de hacer esto,no te olvides de:

  • Hacer una limpieza del terreno que se vaya a utilizar, para quitar cualquier rastro de impurezas que pueda haber en la tierra
  • Aflojar la tierra, de esta manera la planta podrán crecer sin dificultades.

Una vez preparada la tierra, tendrás que:

  • Hacer un hoyo de unos 40 centímetros (16 pulgadas) de ancho y 40 centímetros (16 pulgadas) de profundidad.
  • Trasplantar con cuidado y rellenar por encima con tierra fértil.

El soporte para la planta:

Esta planta es conocida por ser trepadora, así que debes asegurarte de que esta tenga un soporte firme para que pueda crecer sin problemas.

En su primer año de vida bastará que uses un par de estacas de madera o algunas varillas metálicas. Deberás amarrarla a estas para que crezca lo más derecha posible.

Cuando las estacas y varillas no sean suficientes, considera en construir un enrejado o alambrado donde pueda extenderse.

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